jueves, 29 de mayo de 2014

Peregrinación París - Chartres 2014


A estos se les dijo que eran unas Viejas solteronas, Especialistas del Logos, Contadores de Rosarios, Neo-pelagianos, autorreferenciales y prometeicos, Restauracionistas, involucionistas, Triunfalistas, Caras de momia, Ideólogos, Desencantados con caras de vinagre, Papagayos... Hay que tener el corazón duro hasta la ceguera para no ver. O estar empantanado en una época en la que todos estos ni siquiera habían nacido.

domingo, 25 de mayo de 2014

Primera Línea de Combate: Mons Sanahuja en el Centro J. Pieper

La Ingeniería Social y los Organismos Internacionales - Mons. Juan Claudio Sanahuja

La Ingeniería Social y los Organismos Internacionales
Mons. Dr. Juan Claudio Sanahuja


El Centro de Humanidades Josef Pieper tiene el agrado de invitarlos a participar del segundo Café Filosófico del año, a realizarse el sábado 31 de Mayo a partir de las 10.15 de la mañana en el Multiespacio Cultural EL CAMINO, Av Luro 4344 – 1º Piso, de nuestra ciudad de Mar del Plata.

El tema que convoca en esta oportunidad es “La Ingeniería Social y los Organismos Internacionales”, a cargo de Mons. Dr. Juan Claudio Sanahuja, quien continúa así el Curso “El Espíritu de la Época frente al Horizonte de la Verdad” que dicta el Centro Pieper este año, bajo el lema: “Pasión por la Verdad”.

El Curso está dirigido a Jóvenes -mayores de 16 años- y Adultos; Estudiantes Universitarios y Terciarios; Docentes de todos los Niveles; Profesionales en general. Se dispone de un cupo de Becas y Medias Becas para quienes hagan el pedido justificado. 

Los interesados pueden inscribirse directamente en EL CAMINO, quince minutos antes del inicio del Café Filosófico, donde además se brindarán detalles del programa de todo el año.

Para mayor información, pueden llamar por teléfono al (0223) 489-7875 ó (0223) 155-03-4406 o escribir al siguiente correo electrónico: centropieper@gmail.com

“Poder Global y Religión Universal” de Juan Claudio Sanahuja - José Luis Orella

“Poder Global y Religión Universal” de Juan Claudio Sanahuja
José Luis Orella


Donde Dios es excluido entra en su lugar la ley de la organización criminal, no importa si ello sucede de forma desvergonzada o atenuada. Esto empieza a ser patente allí donde la eliminación organizada de personas inocentes –aún no nacidas– se reviste de una apariencia de derecho, por tener a su favor la cobertura del interés de la mayoría (J. Ratzinger).

El libertinaje y el placer son la nueva roca que sirve de base a la construcción de una nueva sociedad relativista. La sociedad se convierte en la suma de intereses individuales. Es la vuelta a los orígenes, es la vuelta al contrato social de Rousseau, donde el débil no debe existir, por ser una carga para una sociedad utilitarista. Ante esta nueva realidad totalitaria, el cristiano vuelve a ser testigo incómodo, incluso por su comportamiento social. La construcción de una sociedad relativista que no reconozca la realidad cristiana de nuestra sociedad, vuelve a quedar indefensa ante los nuevos totalitarismos. Pero este nuevo totalitarismo se difunde a través de la fuerza de las instituciones internacionales, la cobertura de antiguos hombres de Estado de indudable prestigio, y que tienen en común la necesidad de escribir una especie de alianza universal entre el planeta y la humanidad, que tenga como consecuencia una ética universal que incluya algunos fundamentos religiosos de forma ecléctica y subordinada a las grandes instituciones internacionales que nos gobiernan y plantean una coordinación de gobierno global.

Ante este nuevo reto que se nos avecina, D. Juan Claudio Sanahuja, Doctor en Teología, y sacerdote de la prelatura del Opus Dei, ha escrito recientemente un pequeño, pero denso libro, llamado Poder Global y Religión Universal, editado por VORTICE de Buenos Aires, en 2010. En él, el autor anuncia la colonización cultural del nuevo orden que se avecina, y cuáles son sus instrumentos, pero sobre todo advierte del compromiso con la verdad, que viene adherido a todo cristiano, y que ante el miedo de ser calificado como un fundamentalista, previene ante la desafección y la tibieza. Un cristiano no debe guiarse para obtener aplausos, sino por la obediencia a la verdad, asumiendo sus consecuencias. Esta terrible prueba devuelva al cristiano a los momentos de sus primeros tiempos. Sin embargo, en esta ocasión, los leones han sido sustituidos por el lenguaje correcto, y un mundo que aísla, adormece y provoca el placer de la seguridad de la falta de compromiso, cuando la defensa de la verdad puede exigir un sacrificio que no nos atrevemos a calcular. Es lo que el autor prevé como una prueba tan dura como la defección arriana que se llevó a una parte muy mayoritaria de la cristiandad de entonces, quedando una minoría de elegidos en la verdad, que fue suficiente simiente para el futuro. El libro de D. Juan Claudio pretende preparar a la cristiandad creciente a tener la calidad suficiente para ser esa simiente, ante una de las peores crisis que se nos avecina.

Profesor: Mons. Juan Claudio Sanahuja

Mons. Dr. Juan Claudio Sanahuja
Profesor del Centro Pieper
Ciclo 2014


Juan Claudio Sanahuja nació en Buenos Aires el 16 de septiembre de 1947. En 1968 finalizó laLicenciatura en Ciencias de la Información en la Universidad de Navarra. Luego de cursar estudios de Teología en Roma, obtuvo el grado de Doctor en Teología por la Universidad de Navarra, en 1973. 

Se ordenó sacerdote en Madrid, el 13 de agosto de 1972. Pertenece al clero de la Prelatura del Opus Dei. Es profesor de Teología Moral Fundamental y Teología Moral de Sacramentos del Studium Generale de la Prelatura del Opus Dei en Argentina. Ha dictado también numerosos cursos de Historia de la Filosofía e Historia de la Teología.

Desde 1998 es editor del boletín “Noticias Globales”, que provee material de investigación sobre políticas relacionadas con la vida humana y la familia a nivel internacional y, desde el año 2001, editor de “Notivida”, boletín de noticias dedicado a los mismos temas pero enfocado a la República Argentina. 

Ha dictado numerosas conferencias y cursos relacionados con la promoción de la vida humana y la familia en Argentina y en el extranjero (Brasil, Paraguay, España, Ecuador, Uruguay, Chile, México) y es autor de numerosos artículos sobre temas que hacen a la promoción de la vida humana y la familia.

jueves, 22 de mayo de 2014

El Padre Mugica y un doble relato - Mario Caponnetto


De nuestros amigos de Sagrada Tradición

El Padre Mugica y un doble relato
Mario Caponnetto 


1. Un hombre, dos relatos
    
Se han cumplido cuarenta años del asesinato del Padre Carlos Mugica, el reconocido “cura villero” o “cura de los pobres” como suelen denominarlo sus panegiristas. El aniversario ha dado ocasión a una desmesurada exaltación de su figura: grandes homenajes civiles y eclesiásticos, derroche de elogios y ditirambos y hasta una de esas modernas gigantografías, que recoge su ascético rostro, insertada en el corazón del pasaje urbano.
    
El Gobierno y la Jerarquía Católica, que no suelen andar muy juntas, esta vez han aunado sus afanes en pro de exaltar la memoria del sacerdote. Es que, curiosamente, Mugica les pertenece en la medida en que ambos, Gobierno y Jerarquía, lo han integrado, cada uno a su modo y con muy diversa gravedad, como veremos, a sus respectivos “relatos”. 
    
Para el Gobierno, en efecto, Mugica es una figura emblemática de ese “setentismo” ominoso y sangriento, metamorfoseado en epopeya, del que ha hecho la columna vertebral de su radical impostura. Es que en esa imaginaria “lucha de liberación” librada por aquella “juventud maravillosa” encuadrada en las “organizaciones combatientes”, en esa falsa épica revolucionaria que reivindica como su pasado glorioso, el relato exige la presencia de un ingrediente “cristiano”. Se podrá preguntar por qué. Porque en ese setentismo real, no el ficticio, y por razones que enseguida examinaremos, una nada despreciable cantidad de católicos (obispos, sacerdotes, religiosas y laicos) dieron su decisiva contribución a ese gran baño de sangre que nos sumió en el dolor y la muerte. Mugica es, en este sentido, el rostro más reconocido (no el único ni, tal vez, al que le quepan las máximas responsabilidades); y esta es la razón del homenaje que hoy le brinda un Gobierno que ha pisoteado hasta el hartazgo la ley de Dios y los derechos de Jesucristo y al que hoy, la emblemática figura del cura villero vuelve a servir de ariete en su renovado odio contra la Iglesia.
    
En cuanto a la Jerarquía Católica, la exaltación no ha sido menor. El Presidente de la Conferencia Episcopal Argentina, al inaugurar la última Asamblea Plenaria de ese organismo, nada menos que en la homilía de la misa de apertura, tuvo un recuerdo especial de Mugica cuya muerte, dijo, “está en la memoria de la Iglesia”. El Cardenal Primado, por su parte, no fue a la zaga: calificó a Mugica de “mártir de los pobres”; la palabra mártir es muy especial y adquiere un sentido muy hondo y sugestivo en labios de un sucesor de los Apóstoles. El relato eclesiástico ha insistido, pues, en presentar a Mugica como un sacerdote fiel a Cristo que en comunión con la Iglesia y el Concilio Vaticano II dio su vida por los pobres: todo un modelo de sacerdote. 
    
Dos relatos, pues, y un mismo protagonista.

  
2. Un relato que no se sostiene
    
Pero si a esta altura de los hechos en Argentina, el relato del Gobierno ya ha sido ampliamente rebatido y sólo subsiste en los que de él viven (o en los obcecados pese a toda evidencia) no pasa lo mismo con el relato eclesiástico. Si bien mucho se ha escrito acerca del fenómeno, ya mencionado, del gravísimo compromiso de amplios sectores católicos con el marxismo revolucionario de los años setenta, todavía no se ha hecho una evaluación profunda de su significado; y nos referimos, fundamentalmente, de su significado a la luz de la Fe. Porque lo que ocurrió entonces en la Iglesia fue, por sobre todas las cosas, algo que afectó de manera esencial la Fe. Esta tarea está pendiente y lo seguirá estando mientras la Jerarquía Católica persista inexplicablemente en ignorar el problema o, lo que es peor, en exaltar sus consecuencias presentándolas como frutos evangélicos. 
    
Pero la verdad es bien distinta de este relato imbuido de fuertes acentos de piedad popular y de compromiso evangélico. Mugica fue uno de los tantos frutos de muerte de la herejía progresista, modernista y tercermundista que desgarró, y aún desgarra, a la Iglesia. En aquella época de imaginarias primaveras conciliares, se deslizaron por las venas de la Iglesia toda suerte de errores y de extravíos. La Teología de la Liberación, típico producto “teológico” europeo trasladado a nuestra América por los misioneros del nuevo credo, dio el clima ideológico en el que pulularon las más extrañas aventuras eclesiásticas, entre ellas, el Movimiento de Sacerdotes para el Tercer Mundo del que Carlos Mugica fue mentor y lider entre nosotros.
    
Aquel movimiento implicaba, en esencia, una grave adulteración del Evangelio de Cristo, y de la naturaleza y de la misión del sacerdocio católico al tiempo que consumaba una radical ruptura con el Magisterio de la Iglesia. Para aquellos clérigos tercermundistas (y cuantos con ellos avanzaron por el mismo camino) la misión del sacerdote católico dejó de estar enraizada en el misterio salvador de Jesucristo para fundarse en una praxis social liberadora. La pastoral no tenía ya como objetivo que los hombres lograren la vida de la gracia y de la unión plena con Dios sino llevar a los pobres a la toma de conciencia de clase explotada y a poner en marcha, desde sí mismos y para sí mismos, el proceso revolucionario que los liberaría de las estructuras capitalistas y burguesas concebidas como estructuras de pecado. Este proceso revolucionario hacía del socialismo marxista -entonces considerado ineluctable- su herramienta principal: el socialismo vino a ser así la encarnación del Evangelio, su expresión histórica y, por ende, el compromiso ineludible de una Iglesia que debía para ello, necesariamente, romper con todo cuanto había dicho, predicado y enseñado. El Concilio Vaticano II, recientemente concluido, era apreciado como la voz de orden de ese cambio y los sacerdotes, y católicos en general, que así pensaban se sintieron la vanguardia profética de esa Iglesia nueva, para un mundo nuevo y por un hombre nuevo.
    
Hubo más. Puesto que la praxis revolucionaria era, ahora, inseparable de la pastoral, antes bien, se identificaba con ella, se planteaba el problema del método de dicha praxis. ¿Era la lucha armada, asumida por aquel entonces en Argentina e Hispanoamérica por el castrocomunismo y sus variantes, un camino lícito para los cristianos? No todos respondieron afirmativamente a esta pregunta pero la inmensa mayoría de los sacerdotes dio inequívocamente su absoluta conformidad. De este modo, no sólo algunos sacerdotes tomaron las armas sino, lo que fue más grave, arrastraron a centenares de jóvenes católicos a la aventura de la guerrilla. En ella, no pocos, mataron y murieron; pero no por Cristo y su Evangelio sino por la falsa utopía revolucionaria bajo la inspiración de Marx, de Castro y de Ernesto Guevara. Esta es la verdad, la que los hombres de mi generación hemos visto y vivido de modo directo. No hay otra.
    
    
3. Algunos testimonios
    
Carlos Mugica ¿representó todo lo que acabamos de reseñar? Una lectura objetiva de sus textos nos permite advertir que, gracias a Dios, nunca perdió totalmente de vista el sentido sobrenatural del sacerdocio. Sabia, y lo decía, que la misión del sacerdote es llevar al hombre al pleno desarrollo de lo que hay en él de divino. Pero enseguida, caía en un reduccionismo que lo hacía retroceder. “Para Cristo -escribía en «Peronismo y Cristianismo»- cada hombre es imagen y semejanza de Dios, por lo tanto, ofender a un hombre es ofender a Dios. Y el rol del que es ministro de Cristo es asumir la defensa del hombre, y sobre todo del pobre, del oprimido. Hay gente que dice: Ah, ustedes los sacerdotes, tanto hablar ahora de los pobres, ¿por qué no se ocupan de los ricos? Creo que sí, el sacerdote tiene el deber de ocuparse de los ricos. Su misión frente a los ricos es interpelarlos. Lo que pasa es que los ricos no quieren que uno se ocupe de ellos. Porque mi misión como sacerdote es denunciarlos. Yo tendría un problema de conciencia si no le hiciera ver al rico que si no cambia de vida, debe poner sus bienes al servicio de la comunidad” (Cristianismo y Peronismo, Buenos Aires, 1973. Fuente:http://www.elortiba.org/pdf/Carlos_Mugica-PeronismoyCristianismo.pdf). Claro está que esta oposición dialéctica entre ricos y pobres de pecunia es radicalmente falaz pues presupone que el pobre es inmaculadamente bueno y el rico perdidamente malo: el corazón del hombre es mucho más profundo y el drama del pecado mucho más abisal que estas superficialidades sociológicas.
    
Más adelante, en el mismo libro, su opción por el socialismo quedaba netamente expresada: “Por eso, como movimiento, los Sacerdotes del Tercer Mundo propugnamos el socialismo en la Argentina como único sistema en el cual se pueden dar relaciones de fraternidad entre los hombres. Que cesen las relaciones de dominación para que haya relaciones de fraternidad. Un socialismo que responda a nuestras auténticas tradiciones argentinas, que sea cristiano, un socialismo con rostro humano, que respete la libertad del hombre” (ibidem).
    
Su confusión, empero, llegaba a la cima cuando, sin más, asimilaba el Evangelio a las ideologías materialistas y ateas del marxismo: “Yo me opongo violentamente a todos los que pretenden reducir a Cristo al papel de un guerrillero, de un reformador social. Jesucristo es mucho más ambicioso. No pretende crear una sociedad nueva, pretende crear un hombre nuevo y la categoría de hombre nuevo que asume el Che, sobre todo en su trabajo «El Socialismo y el Hombre», es una categoría netamente cristiana que San Pablo usa mucho” (ibidem).
    
Su ubicación frente a la lucha armada fue ambigua: “Ahora lo que sucede es esto: en concreto encontramos en América Latina -incluso en nuestro país- una situación de violencia institucionalizada. Es la violencia del hambre. Como dice Helder Cámara «El general hambre mata cada día más hombres que cualquier guerra». Es decir que existe la violencia del sistema, el desorden establecido. Frente a este desorden establecido yo, cristiano, tomo conciencia de que algo hay que hacer y me encuentro entre dos alternativas igualmente válidas: la de la no violencia en la línea de Luther King o la de la violencia en la línea del Che Guevara; hablando en cristiano la violencia en la línea de Camilo Torres. Y pienso que las dos opciones son legítimas” (Entrevista al Padre Mugica. Fuente: Revista 7 Días, Junio de 1972). 
    
No es cuestión de multiplicar los textos que, por otra parte, cualquiera puede leer sin limitación alguna. Pero es evidente que Carlos Mugica sucumbió a casi todos los errores de una herejía, de cuño modernista y progresista que, en el fondo, no fue ni es otra cosa que una grave adulteración del Evangelio y de la Fe. ¿Cómo es posible poner en la misma línea del hombre nuevo paulino, el hombre cristiano redimido por Cristo, la utopía marxista, signada ab instrinseco por el ateísmo más radical? ¿Qué falló aquí? Pues no otra cosa que la entera teología. Sus errores respecto del orden político social, su concreta opción por el socialismo, antes que una equivocada opción política constituyeron una contradicción expresa del Magisterio de la Iglesia. Sí, el Vaticano II no condenó al comunismo pero tampoco levantó las condenas que pesaban sobre él. Pese a todo, cuando Mugica optaba por el socialismo, seguía vigente, por ejemplo, el Decreto de la Suprema Congregación del Santo Oficio, del 1 de junio de 1949, confirmado después por el Dubium del 4 de abril de 1959 que prohibía expresamente a todos los católicos la colaboración en cualquier terreno con el comunismo y consideraba a quienes violaban esta prohibición “apóstatas de la fe” incursos en “excomunión reservada de modo especial a la Sede Apostólica”. También regía plenamente la condena sin matices del Papa Pío XI en «Divini Redemptoris», documento donde no sólo, ni principalmente, se declara al comunismo “intrínsecamente malo” (su afirmación más difundida) sino en el que se pone de manifiesto su carácter radical de falsa promesa redentora opuesta a la verdadera Promesa de Cristo, es decir, la promesa del hombre que se endiosa levantada en guerra inconciliable contra la Promesa de Dios hecho hombre. ¿Dónde está la proclamada fidelidad de Mugica al Magisterio de la Iglesia? 
    
Pero hubo algo más inmediato y próximo. La creciente actividad del llamado Movimiento de Sacerdotes para el Tercer Mundo provocó una intervención directa del Episcopado Argentino de aquella época. En su Declaración del 12 de agosto de 1970, decían los Obispos, aludiendo directamente a una reciente declaración de sacerdotes tercermundistas: “«Adherir a un proceso revolucionario [...] haciendo opción por un socialismo latinoamericano que implique necesariamente la socialización de los medios de producción del poder económico y político y de la cultura» (Declaración del tercer encuentro del Movimiento de Sacerdotes para el Tercer Mundo. Santa Fe, 2 de mayo de 1970), no corresponde ni es lícito a ningún grupo de sacerdotes ni por su carácter sacerdotal, ni por la doctrina social de la Iglesia a la cual se opone, ni por el carácter de revolución social que implica la aceptación de la violencia como medio para lograr cuanto antes la liberación de los oprimidos”. Unos párrafos más arriba, los Obispos exhortaban: “Lo que buscamos y queremos ahora es la reflexión seria y obligada de conocer bien y respetar la verdad de la Iglesia, en puntos básicos claramente enseñada por ella, para rectificar rumbos, deponer actitudes y, si es necesario, para hacer penitencia, que significa cambiar de mentalidad, a fin de pensar como piensa la Iglesia, con ella y en ella, cooperando a sí a su obra de salvación”.
    
Los tercermundistas respondieron a este llamado episcopal con un extenso Documento en el que consideraban el texto de los obispos “insuficiente, intemporal y parcial”, lo ponían en contradicción con otros textos (la famosa Declaración de Medellín, especialmente) por lo que se veían obligados no sólo a “integrar” sino a tomar “opciones pastorales” (en detrimento de la obediencia, desde luego, a sus obispos ordinarios) para terminar con unas abstrusas elucubraciones pseudo eclesiológicas a la luz de un difuso “espíritu del Concilio”. No tenemos noticias de que, tras la advertencia de los Obispos, el Padre Mugica haya abandonado el tercermundismo. Otra vez la pregunta: ¿dónde está la fidelidad al Magisterio legítimo de la Iglesia?
    
    
4. Otras voces católicas en aquellos años
    
En aquella convulsionada Iglesia de los años setenta no era, por cierto, la voz de Mugica y la de sus conmilitones del tercermundismo vernáculo la única que se oía. Hubo otras, y de signo opuesto, que hablaron muy claro y que hoy se pretende sumir en el olvido. Gracias a Dios, el catolicismo argentino tuvo siempre maestros esclarecidos. ¿Cómo no recordar, entre tantos otros, al Padre Julio Meinvielle, maestro de la Fe y pastor bueno que se ocupó tanto y tan en silencio de los pobres gastando en su socorro y promoción humana su propia fortuna personal familiar; ese inolvidable Padre Julio, que nunca trajinó villas porque fundó barriadas dignas, a quien tantas veces sorprendíamos durmiendo en el suelo porque había regalado hasta su cama a algún pobre? Meinvielle, que murió apenas unos meses antes que Mugica (en agosto de 1973), había denunciado con lucidez y valentía los errores deletéreos del comunismo y se había levantado contra las apresuradas exégesis del Concilio reivindicando siempre la continuidad del Magisterio.
    
Pero aparte de Meinvielle nos interesa destacar a dos grandes figuras laicales que, en aquellos años, ejercieron un fundamental papel en la formación de juventudes católicas: Jordán Bruno Genta y Carlos Alberto Sacheri. Genta y Sacheri eran distintos: distintas historias de vida, ambientes distintos, tonos distintos, estilos distintos. Sin embargo coincidieron en la firme defensa de la Fe en aquellos tiempos convulsos. Genta había entrevisto, desde sus albores, el proceso de la Guerra Revolucionaria del Comunismo ateo y se dedicó a educar a quienes debían enfrentar aquella agresión externa, esto es, las fuerzas armadas las que, a su juicio, debían prepararse para asumir la defensa de la fe y de la patria en una guerra justa. No escapó a la aguda visión de Genta el fundamental problema religioso que implicaba el compromiso de tantos católicos, curas y laicos, en la guerra subversiva. La subversión, decía, avanza, escudada en la cruz y en la bandera nacional. La hora del internacionalismo comunista y de la abierta persecución a la Iglesia, había pasado: ahora, el comunismo se presentaba mimetizado con un ropaje “nacional y cristiano”. Sacheri, por su parte, vio con idéntica lucidez el mismo proceso revolucionario metido en las entrañas de la Iglesia. En su obra «La Iglesia clandestina», puso al descubierto una siniestra red, universal y local, tejida por el marxismo a fin de llevar a la Iglesia a colaborar en la revolución anticristiana.
    
Genta y Sacheri no escribían sólo ni principalmente como políticos, ni como sociólogos, ni siquiera como filósofos (que esta era, en definitiva, su nobilísima profesión común). Escribían como hombres de fe, como católicos combatientes, acuciados por el amor a una Iglesia a la que veían atacada desde adentro antes que desde afuera. Todo cuanto pensaron, escribieron y denunciaron, aún las cuestiones más ligadas al destino temporal de la Argentina, lo hicieron sólo y exclusivamente desde la soberana perspectiva de la Fe Católica. Ahora bien: ese mismo año de 1974, Genta y Sacheri fueron asesinados por formaciones partisanas. Es decir, se cumplen, ahora, cuarenta años de sus muertes. Nuestra pregunta es simple: estas muertes ¿están también en la memoria de la Iglesia?
    
    
Colofón
    
No escribimos con la intención de acusar a nadie. No nos mueve siquiera el deseo, legítimo por lo demás, de reivindicar personas y hechos injustamente olvidados. De eso habrá tiempo cuando lo disponga Dios. Tampoco nos mueven “memorias históricas” ni el anhelo de una justicia demasiado humana, apenas un miserable remedo de la Justicia de Dios a la que nos encomendamos. No. Sólo nos mueve la Fe. Esa Fe peligra si hoy a las nuevas generaciones de católicos (y pensamos sobre todo en los sacerdotes) se les propone un relato eclesial sesgado y se le presentan como modelos de vida personajes que, cuanto menos, obligan a un respetuoso silencio.
    
Insistimos: lo más grave de Mugica no fueron ni sus opciones políticas, ni sus compromisos temporales, ni su identificación con este o aquel sector político, ni siquiera su ambigua posición frente a la lucha armada. Lo grave, lo decisivamente grave, es que contribuyó como pocos, en una Iglesia convulsa y confundida, a adulterar la Fe que recibió en su bautismo y que se comprometió a predicar el día de su ordenación. Puso al servicio de esta Fe adulterada los indiscutibles talentos que poseía, los rasgos de una personalidad fascinante que arrastraba y cautivaba auditorios  y una pasión desbordante que, finalmente, lo llevó a morir. No cuestionamos su santidad personal. ¿Con qué derecho lo haríamos? Cuestionamos el significado de su figura en el fondo trágica porque es la parábola de una gran tragedia que los hombres de mi generación hemos vivido y sigue gravando nuestras vidas. 
    
Tal vez, después de todo, Mugica, sacerdos in aeternum, fue más víctima que victimario: la víctima de un tiempo confuso y oscuro que hoy, no sabemos por qué, algunos se empeñan en seguir llamando primavera.
    
Elevamos a Dios, con toda el alma, nuestra súplica por el Padre Mugica.
    
  
  
    Buenos Aires, 13 de Mayo de 2014
    Festividad de Nuestra Señora de Fátima

lunes, 19 de mayo de 2014

jueves, 15 de mayo de 2014

Recordando al Padre Norman Weslin




Digo aquí públicamente que se me saltan las lágrimas mientras escucho el Himno a la Inmaculada y pienso que mañana, 15 de Mayo, se cumple el primer aniversario de la muerte del Padre Norman Weslin.

Este Himno es el que cantaba el Padre Weslin cuando se lo llevaban arrastrando del Campus de la Universidad de Notre Dame por protestar contra el Honoris(?) Causa que el ex- faro del pensamiento católico en los Estados Unidos le entregaba a Barack Hussein Obama, el militante asesino de chicos y promotor de maricas que por obra del demonio gobierna aquél país.

Su alegato era "¿Por qué arrestarían ustedes a un Sacerdote Católico en una Universidad católica por tratar de que no maten a un bebé?"


Mientras tanto dentro de la ex-católica universidad los Poderes del Mundo festejaban su diabólica alianza en una especie de ritual anti-eucarístico, donde en sacrificio se ofrecían  los millones de chicos reventados antes de nacer.

El Padre Weslin dio su testimonio y lo pagó con 5 meses en la cárcel. Y cantaba el Himno a la Inmaculada cuando se lo llevaron...



No era el primer arresto para él, que fue un luchador por la vida durante muchas décadas. En realidad sus protestas pacíficas, donde rezaba el Rosario bajo un estandarte de la Virgen de Guadalupe, lo llevaron al arresto y a la cárcel más de 70 veces. 

"Nuestra pérdida es una ganancias para el Cielo" dijo el Padre Pavone, de Sacerdotes por la Vida, al enterarse de su fallecimiento.
"El me dijo en 2001 mientras esperaba la sentencia de un Juzgado Federal que no estaba avergonzado por su arresto porque Jesús y sus Apóstoles habían ido todos a la cárcel. Él creía que el lugar de un Sacerdote no estaba detrás de la gente, alentándola, sino en la primera línea, mostrando el camino"

Su trabajo incluyó la fundación de la agrupación Lambs of Christ, un grupo de activistas pacíficos dedicados a rezar el Rosario en las puertas de los abortorios y también la de los Hogares Mary Weslin para Mujeres Solteras Embarazadas, en Omaha. Ambas después de haber sido ordenado sacerdote. También trabajó unos meses con la Beata Teresa de Calcuta.

Antes que eso, el padre Weslin sirvió 20 años en el ejército, retirándose como Teniente Coronel. Fue paracaidista, comandante y jefe de operaciones en varios lugares del mundo.
Durante ese tiempo, él y su esposa (que también fue una luchadora Pro-Vida) adoptaron dos niños, y cuando ella falleció en un accidente, el Teniente Coronel Weslin ingresó al sacerdocio y procedió a fundar los Hogares Mary Weslin. 

A la fecha más de 300 niños han nacido bajo su cuidado.

La actividad militar del Padre Weslin fue un fundamento firme para su trabajo por la vida. Joe Scheidler, fundador de la Liga de Acción por la Vida, lo conoció muy bien:
"Era un líder nato, y a la vez una persona muy humilde" "Era un luchador duro, uno de primera línea. No le temía a nada, pero siempre sabía perfectamente lo que estaba haciendo"
Llamaba a la Virgen María "nuestra Generala de 12 estrellas"
"Fue una voz tremenda en la causa de los niños por nacer", agrega Scheidler, "yo lo admiraba enormemente"

Su último arresto había ocurrido por sentarse frente a la oficina de Nancy Pelosi, (que se declara católica pro aborto) intentando hablar con ella por el Plan Nacional de Salud llamado Obamacare, y especialmente, por el estado de su alma.




Y la emoción inevitable que causa su ejemplo se mezcla con la bronca de encontrar que ayer el Secretario de la Conferencia Episcopal Italiana (CEI), Mons. Nunzio Galantino, elegido de manera directa por el Papa para tal cargo,  al ser preguntado sobre los “valores no negociables” como la defensa de la vida y la familia, dijo que 

en el pasado creo que nos hemos concentrado exclusivamente en el aborto y la eutanasia. No puede ser así, en medio está la existencia que se desarrolla”.Yo no me identifico con los rostros inexpresivos de quien recita el rosario afuera de las clínicas que practican la interrupción del embarazo (se dice ¡aborto!) sino con aquellos jóvenes que son contrarios a esta práctica y luchan por la calidad de las personas, por su derecho a la salud (que ya sabemos qué significa), al trabajo”
Sí. Eso fue lo que dijo esta escoria episcopal.  Ayer. 
Que sepa Mons. Nunzio Galantino que va a pagar caro por esto, y ojalá que sea aquí en la tierra, por su arrepentimiento. El Padre Norman pide ahora misericordia para todos nosotros. Y para Galantino también.




P. Norman Weslin 1931-2012
Ruega por nosotros

Traducción y edición del National Catholic Register por J.

miércoles, 14 de mayo de 2014

Las cosas explicadas con simpleza



De Aquí
Por lo que dicen, así fue como le explicó el Padre Dylan James a su monaguillo de 11 años por qué iban a celebrar la Misa de la Festividad de Nuestra Señora de Fátima de esta forma. Al parecer, el chico lo entendió perfectamente. 
Es raro que los de más de 60 años no parecen entenderlo bien.


lunes, 12 de mayo de 2014

Cancelan misa negra satánica en Universidad de Harvard

Cancelan misa negra satánica en Universidad de Harvard
BOSTON, 12 May. 14 / 07:28 pm (ACI).- A pocos minutos de iniciar la polémica "misa negra satánica" anunciada para esta noche en la Universidad de Harvard, voceros de esta casa de estudios informaron que el evento fue cancelado.
En un artículo publicado en el sitio web The Harvard Crimsona a las 8.15 p.m. hora local, se anunció la cancelación del rito satánico así como el retiro del auspicio que había dado el Harvard Extension School Cultural Studies Club. 
La misa negra debía comenzar a las 8:30 p.m. en una instalación dentro del campus. Tras una avalancha de críticas, los organizadores anunciaron en horas de la tarde que trasladarían el evento a un lugar fuera del campus. Sin embargo, hace pocos minutos cancelaron el evento que iba a ser organizado por un grupo de estudiantes denominado "Satanic Temple".

Actualización: Harvard, Lunes 12 de Mayo 8.00 p.m



BOSTON, 08 May. 14 / 06:32 pm (ACI).- El P. Michael Drea, capellán de la Asociaciones de Alumnos Católicos de la Universidad de Harvard, informó a CNA –agencia en inglés del grupo ACI– que el lunes 12 de mayo se celebrará una Hora Santa en desagravio por la “misa negra satánica” que un grupo tiene planeado realizar.
La Hora Santa
En desagravio por este polémico evento, el P. Michael Drea anunció una Hora Santa que se realizará el mismo lunes 12 de mayo a las 8:00 p.m. en la iglesia St. Paul, que es la parroquia de la Universidad de Harvard desde donde el sacerdote organiza su servicio pastoral.
El sacerdote explicó a CNA que la Hora Santa permitirá a los alumnos que “se concentren en la bondad de nuestro Señor Eucarístico” al tiempo que podrán pedirle ser verdaderos testigos y embajadores de Su amor.
En la Hora Santa participarán, además de los alumnos católicos de Harvard, una delegación del famoso Massachusetts Institute of Technology (MIT).
Para el P. Drea, la “misa negra satánica” es un evento “totalmente ridículo y extremadamente ofensivo para los católicos, lo que muestra una completa falta de respeto y odio por la fe católica.
El sacerdote lamentó la realización de la misa negra, expresó su esperanza de que al final no se lleve a cabo y precisó que, “cualquier persona que trate de presentar esto como una especie de libertad académica está tristemente equivocado y bastante desinformado”.
Sobre este polémico evento, el presidente de la Liga Católica en Estados Unidos, Bill Donohue, consideró que es “un ataque contra la sensibilidad católica” y solicitó a los católicos a contactarse con Harvard para expresar su protesta escribiendo al culturalstudiesclub@gmail.com o a Jeff Neal al correojeff_neal@harvard.edu o llamando al (+1) 617-495-1585.
También puede sumarse a la campaña de recolección de firmas lanzada en la plataforma citizengo en la dirección http://www.citizengo.org/es/6939-impidan-que-harvard-se-celebre-una-misa-negra-satanica  

Para sumarse a la hora santa, calcule su huso horario.

Hora actual en
Cambridge, United States

© Diferencia horaria

NOTA: Si bien esto es "extremadamente ofensivo para los católicos", tal como dice el P. Drea, y que "lastima nuestra sensibilidad católica", ese no es el problema central. Ni siquiera es demasiado importante. 
El problema central es que es extremadamente ofensivo hacia Dios. Y la hora santa programada no es una especie de "autodesagravio", sino un acto penitencial para pedir que Dios tenga misericordia de nosotros en este dia nefasto.



ACTUALIZACIÓN:

Cancelan misa negra satánica en Universidad de Harvard

Cancelan misa negra satánica en Universidad de Harvard
BOSTON, 12 May. 14 / 07:28 pm (ACI).- A pocos minutos de iniciar la polémica "misa negra satánica" anunciada para esta noche en la Universidad de Harvard, voceros de esta casa de estudios informaron que el evento fue cancelado.
En un artículo publicado en el sitio web The Harvard Crimsona a las 8.15 p.m. hora local, se anunció la cancelación del rito satánico así como el retiro del auspicio que había dado el Harvard Extension School Cultural Studies Club. 
La misa negra debía comenzar a las 8:30 p.m. en una instalación dentro del campus. Tras una avalancha de críticas, los organizadores anunciaron en horas de la tarde que trasladarían el evento a un lugar fuera del campus. Sin embargo, hace pocos minutos cancelaron el evento que iba a ser organizado por un grupo de estudiantes denominado "Satanic Temple".

viernes, 9 de mayo de 2014

Matar al mensajero o cómo Kasper viene bien para evitar problemas.

Parece ahora que Kasper dijo que el Papa le dijo que cree que el 50% de los matrimonios canónicos son inválidos y ahora todos a pegarle al herético cardenal. Algunos pegan por descrédito liso y llano, otros por descrédito voluntario, otros pegan por hacer pública una infidencia. Al fin y al cabo, dicen estos últimos, fue un comentario hecho en privado, en (pongámosle) un almuerzo bien servido. Pero lo cierto es que el asunto no es nuevo, ni fue hecho en privado. 

Lo cierto, y esto bien lo saben todos, es que el papa Francisco en primer lugar sí lo dijo, y en segundo lugar lo dijo en público. Y lo hizo en esa malhadada, desprolija y bergogliana reunión en la  verdulería, en el avión que lo trajo de regreso del carnaval de las JMJ, de sambera memoria.

Y lo que dijo fue textualmente esto:

"Con referencia al problema de la comunión a las personas en segunda unión, porque los divorciados pueden hacer la comunión, no hay problema, pero cuando viven en una segunda unión, no pueden. Creo que es necesario verlo desde el conjunto de la pastoral matrimonial. Y por eso es un problema. Pero también (hago un paréntesis) los ortodoxos tienen una praxis diferente. Ellos siguen la teología de la economía, como dicen ellos, y dan una segunda oportunidad, lo permiten. Pero creo que este problema (cierro el paréntesis) se debe estudiar en el marco de la pastoral matrimonial. Y por eso, dos cosas; primera: uno de los temas a consultar con estos ocho del consejo de los cardenales, cuando nos reunamos con ellos los días 1, 2 y 3 de octubre, es cómo se puede avanzar en la pastoral matrimonial, y este problema saldrá allí. Y, otra cosa: hace quince días, estuvo conmigo el Secretario del Sínodo de los Obispos para el tema del próximo Sínodo. Era un tema antropológico, pero hablando y hablando, yendo y viniendo, hemos visto este tema antropológico: la fe como ayuda a la planificación de la persona, pero en la familia, y tratar por tanto sobre la pastoral matrimonial. Estamos en camino hacia una pastoral matrimonial más profunda. Y esto es un problema que afecta a todos, porque hay tantos implicados, ¿no? Por ejemplo, les digo uno solamente: el cardinal Quarracino, mi predecesor, decía que para él la mitad de los matrimonios eran nulos. Pero ¿por qué lo decía? Porque se casan sin madurez, se casan sin darse cuenta que es para toda la vida, o se casan porque socialmente se deben casar. Y en esto entra también la pastoral matrimonial. Y también el problema judicial de la nulidad de los matrimonios, esto se debe revisar, porque los Tribunales eclesiásticos no bastan para esto. Es complejo, el problema de la pastoral matrimonial. Gracias."

Y esto bien lo saben todos. No estamos acá rescatando un texto ignoto de las Acta Sanctae Sedis. Así que más vale poner el punto en el lugar que va, y dejarse de jorobar.
Kasper, el "teólogo de rodillas", es el encargado de hacer el trabajo sucio. La zapa. El ambientador de un plan que está bien trazado desde el comienzo de este pontificado, o aún antes de eso (Aunque en el Principio no fue así) , y que fue sugerido Urbi et Orbi en su primer Angelus. Nada menos que en el primero, cuando nos enteramos que había un cardenal llamado Kasper, que era "muy buen teólogo", y que sus libros "le hacían mucho bien"

Así que más nos vale enfrentar las cosas tal como vienen y saber cómo vienen. Y estar listos para que en la Revolución el Sínodo de Octubre, si es que Dios permite su realización, nos encontremos con una fórmula que será seguramente impecable desde la doctrina (si por "doctrina" entendemos meros sonidos vacíos) pero completamente venenosa en la praxis, que es lo que vale. Algo así como: 
"Sobre los divorciados en segundas nupcias, la Iglesia, que es Madre Misericordiosa, acoge a todos aquellos casos particulares en esta triste situación como a sus hijos (alguna cita bíblica quedará muy bien aquí), tal como siempre lo hizo (alguna cita del CVII) y en especial en los primeros siglos según los Padres de la Iglesia, plenamente en la vida eclesial, en comunidad fraterna sacramental, etc etc."

Y ahí será el desbande. Y todos aquellos que ahora niegan que Bergoglio haya dicho lo que dijo, dirán con impostado entusiasmo que el Sínodo no dijo absolutamente nada nuevo, ni nada que vaya contra la Tradición o contra la Continuidad y se quedarán lo más tranquilos pero verán en la praxis sus parroquias infestadas de comuniones sacrílegas. El Mal ya estará hecho sin vuelta atrás (al menos humanamente hablando). Y entonces, se dará vuelta la página, nadie más hablará del tema, y pasaremos a discutir la situación de los sodomitas empernados en sus coyundas, a definirse (misericordiosamente) en el próximo Sínodo en un par de años. Y quizás sea entonces Mons. Ricca el encargado de ambientar el asunto. Dios tenga misericordia de nosotros. Y no dejemos de rezar por el Papa Francisco y sus cardenales.



martes, 6 de mayo de 2014

Carta Abierta a Monseñor José María Arancedo

Carta Abierta a Monseñor José María Arancedo
Presidente de la Conferencia Episcopal Argentina

Carta Abierta que María Lilia Genta dirige a Mons. José María Arancedo respecto de una Homilía pronunciada por él en el día de ayer [Las negritas son de los amigos de Sagrada Tradición].

Comentario breve de J.: Mujica resulta una figura trágica, víctima de sus gravísimos errores y, bien lejos de ser un santo, sólo es homenajeable desde una posición muy romántica o muy cínica. No nos cabe ninguna duda del cinismo de Mons. Arancedo.




Buenos Aires, 6 de mayo de 2014.- 


A S. E. R. Monseñor 
José María Arancedo 
Presidente de la Conferencia Episcopal Argentina 


Excelencia: 

He leído la homilía que VE pronunciara en la Misa de Apertura de la 107 Asamblea Plenaria de la Conferencia Episcopal Argentina en el día de ayer. En ella recuerda VE que está próximo a cumplirse el cuadragésimo aniversario de la muerte del Padre Carlos Mugica, hecho que (son palabras textuales) “está presente en la memoria de la Iglesia”. Añade que el Padre Mugica fue víctima de un asesinato en una época triste de nuestra historia; que “fue un sacerdote que vivió su fe y ministerio en comunión con la Iglesia y al servicio de los más necesitados, que aún lo recuerdan con gratitud, cariño y dolor”; y concluye pidiendo al Señor que, “junto a la verdad y a la justicialos argentinos avancemos por la senda de nuestra reconciliación. Es respecto de este tema, particularmente sensible, que deseo escribirle ahora. 

Hace varios años, más precisamente el Viernes Santo de 1998, en el texto de una de las estaciones del Vía Crucis celebrado aquel día en Roma, se mencionaba de modo encomiástico a las Madres de Plaza de Mayo a las que se ponía como ejemplo. Por cierto que en aquella época las señoras aún no habían perpetrado su asalto y esquilmación del Estado Nacional con los “Sueños compartidos” de la mano del “hijo” (no Jesús, precisamente). En aquella ocasión, junto a otras señoras, familiares de “ajusticiados” en esos mismos años 70, “duros y tristes”, por “jóvenes idealistas” con quienes, como ha dicho el Papa Francisco, seguramente los Pastores se habían equivocado al educarlos y acompañarlos en sus “utopías”, integré una Comisión que pidió ser recibida por el entonces Presidente de la CEA, el hoy Cardenal Karlic, quien accedió a recibirnos y tras la entrevista nos remitió a nuestros respectivos obispos ordinarios. Así fue que, en mi caso y el de otros familiares, fuimos recibidos por el Arzobispo de Buenos Aires, Cardenal Bergoglio. 

Monseñor Karlic nos atendió con una cortesía gélida, sin dedicarnos una mirada ni menos una palabra de compasión o de misericordia. No digo hacia mí, que apenas soy hija de uno de esos muertos, pero tampoco para la Sra. Sonia Fernández Cutiellos, madre del Teniente coronel Horacio Fernández Cutiellos, muerto en el copamiento de La Tablada, que al menos era, y es, tan madre como las otras. En cambio, debo reconocer que Monseñor Bergoglio nos recibió con la mayor calidez, comprensión y misericordia, nos ofreció todas las parroquias de la Arquidiócesis para que hiciéramos rezar misas y rosarios por nuestros familiares caídos; sólo nos pidió que no rezáramos vía crucis para no aparecer como oponiendo un vía crucis a otro, recomendación que, al menos en mi caso, se cumplió. Aparte del hecho que acabo de relatar, en los años que siguieron, siempre como parte de asociaciones de víctimas del terrorismo, visité varios Obispos y en todos los casos encontré una actitud cálida y misericordiosa, más allá de lo que cada uno pensara políticamente. 

Pero en esta ocasión, Excelencia, no sólo me acerco al Pastor como hija, ya que lo soy de Jordán Bruno Genta, asesinado en la puerta de la misma casa donde hoy vivo con mi familia (coincidentemente, también hace cuarenta años de su muerte y aún nos estremece leer la carta que nos enviaron sus asesinos, escrita por un cura o ex cura según se evidencia en los conceptos allí vertidos). Esta vez me acerco, sobre todo, como joven de los sesenta y setenta. Me acerco in memoriam de tantos miembros de la Acción Católica en la que milité y de otros grupos católicos a los que también pertenecí. Chicas y muchachos con los que compartí misas, retiros, conferencias, actos públicos, guitarreadas y demás actividades propias de aquella juventud. ¡Cuántos de ellos fueron llevados a matar y morir por la encendida prédica del Padre Mugica y de otros curas tercermundistas! A alguno de esos sacerdotes los conocí personalmente, desde la infancia; es el caso del Padre Ricciardelli con quien compartía parroquia y barrio. 


En aquellos años trágicos, la Conferencia Episcopal Argentina, que VE ahora preside, publicó un duro Documento advirtiendo sobre los peligros y las desviaciones doctrinales que representaba el llamado Movimiento de Sacerdotes para el Tercer Mundo del que el Padre Mugica era uno de sus principales mentores. 

Monseñor Arancedo: fue duro afrontar la muerte de mi padre después de meses de amenazas; esto hizo pedazos a mis hijos. Pero mucho peor fue enterarme de que un joven otrora católico, Juan Carlos Dios, fue quien había puesto una bomba en un sonado atentado matando decenas de personas, en nombre de la “revolución”. Sólo los curas pudieron haber logrado semejante “conversión” suya pues resulta que, entre otras cosas, me recuerdo sentada a su lado siguiendo un largo curso sobre Santo Tomás en el que leíamos la Suma Teológica. Alargaría demasiado este escrito si enumerara a todos los conocidos y amigos que siguieron idéntico camino. 

Tengo alguna certeza de que el Padre Mugica se arrepintió al final y de que estaba preocupado por lo que había ayudado a construir. Curiosamente, no suele hacerse mención a esta actitud de arrepentimiento, pero qué bueno sería hacerlo en aras de la verdad completa. Antes de caer acribillado, mi padre comenzó a trazar la señal de la Cruz; era domingo y se dirigía a escuchar misa. El Padre Mugica fue asesinado después de celebrar misa. Espero que los jóvenes a quienes arrastró con su prédica a la guerrilla y murieron en ella, tuvieran tiempo de acercarse a Dios. 

Esta carta es abierta pues no tengo nada que ocultar ni disimular; pero, primero, como corresponde, se la envío a VE por medio del correo electrónico. Cuando fuera posible me gustaría hablar con VE; estimo que es el consejo que nos ha enviado el Papa Francisco a cuantos están en similar situación a la mía. Sería un buen ejercicio de la “cultura del encuentro”. En cuanto a conseguir la concordia nacional y la reconciliación de los argentinos, invocada en su Homilía, allí van todos nuestros esfuerzos como VE podrá apreciar si tuviere a bien observar la sostenida actividad desarrollada por múltiples asociaciones (la Asociación de Abogados por la Justicia y la Concordia, entre otras) que nos representan. 


Con afecto filial. 
Suya en el Señor. 


María Lilia Genta 
marialiliagenta@gmail.com