sábado, 27 de septiembre de 2014

Al Este del Paraíso

Reproducimos la carta de Mons. Livieres, ex Obispo de Ciudad del Este y remitimos a The Wanderer que tiene un buen artículo al respecto.
En fin, no dan ganas de escribir. Vayan al Wanderer. Buen fin de semana.



Su Eminencia Reverendísima

Cardenal Marc Ouellet
Prefecto de la Congregación para los Obispos
Palazzo della Congregazioni,
Piazza Pio XII, 10, 
00193 Roma, Italia


25 de septiembre de 2014

Eminencia Reverendísima:
Le agradezco la cordialidad con que me recibió el lunes 22 y el martes 23 de este mes en el Dicasterio que preside. Igualmente, la comunicación por teléfono que me ha hecho hace unos momentos de la decisión del Papa de declarar a la Diócesis de Ciudad del Este sede vacante y de nombrar a Mons. Ricardo Valenzuela como Administrador Apostólico.
Tengo entendido que el Nuncio, prácticamente en simultáneo con el anuncio que Su Eminencia me acaba de dar, ha realizado una conferencia de prensa en el Paraguay y ya se dirige hacia la Diócesis para tomar control inmediato de la misma. El anuncio público por parte del Nuncio antes de que yo sea notificado por escrito del decreto es una irregularidad más en este anómalo proceso. La intervención fulminante de la Diócesis puede quizás deberse al temor de que la mayoría del pueblo fiel reaccione negativamente ante la decisión tomada, ya que han manifiestado abiertamente su apoyo a mi persona y gestión durante la Visita Apostólica. En este sentido recuerdo las palabras de despedida del Cardenal Santos y Abril: «espero que reciban las decisiones de Roma con la misma apertura y docilidad con que me han recibido a mí». ¿Estaba indicando que el curso de acción estaba ya decidido antes de los informes finales y el examen del Santo Padre? En cualquier caso, no hay que temer rebeldía alguna. Los fieles han sido formados en la disciplina de la Iglesia y saben obedecer a las autoridades legítimas.
Las conversaciones que hemos mantenido y, aparentemente ya que no los he visto, los documentos oficiales, dan por justificación para tan grave decisión la tensión en la comunión eclesial entre los Obispos del Paraguay y mi persona y Diócesis: «no estamos en comunión», habría declarado el Nuncio en su conferencia.
Por mi parte, creo haber demostrado que los ataques y maniobras destituyentes de la que he sido objeto se iniciaron ya desde mi nombramiento como Obispo, antes incluso de que pudiera poner un pie en la Diócesis –hay correspondencia de la época entre los Obispos del Paraguay con el Dicasterio que Su Eminencia preside como prueba fehaciente de ello. Mi caso no ha sido el único en el que una Conferencia Episcopal se ha opuesto sistemáticamente a un nombramiento hecho por el Papa contra su parecer. Yo tuve la gracia de que, en mi caso, los Papas san Juan Pablo II y Benedicto XVI me apoyaran para seguir adelante. Entiendo ahora que el Papa Francisco haya decidido retirarme ese apoyo.
Sólo quiero destacar que no recibí en ningún momento un informe escrito sobre la Visita Apostólica y, por consiguiente, tampoco he podido responder debidamente a él. A pesar de tanto discurso sobre diálogo, misericordia, apertura, descentralización y respeto por la autoridad de las Iglesias locales, tampoco he tenido oportunidad de hablar con el Papa Francisco, ni siquiera para aclararle alguna duda o preocupación. Consecuentemente, no pude recibir ninguna corrección paternal –o fraternal, como se prefiera– de su parte. Sin ánimo de quejas inútiles, tal proceder sin formalidades, de manera indefinida y súbita, no parece muy justa, ni da lugar a una legítima defensa, ni a la corrección adecuada de posibles errores. Sólo he recibido presiones orales para renunciar.
Que mis opositores y la prensa local hayan recientemente estado informando en los medios, no de lo que había pasado, sino de lo que iba a suceder, incluso en los más mínimos detalles, es sin duda otro indicador de que algunas altas autoridades en el Vaticano, el Nuncio Apostólico y algunos Obispos del país estaban maniobrando de forma orquestada y dando filtraciones irresponsables para «orientar» el curso de acción y la opinión pública.
Como hijo obediente de la Iglesia, acepto, sin embargo, esta decisión por más que la considero infundada y arbitraria y de la que el Papa tendrá que dar cuentas a Dios, ya que no a mí. Más allá de los muchos errores humanos que haya cometido, y por los cuales desde ya pido perdón a Dios y a quienes hayan sufrido por ello, afirmo una vez más ante quien quiera escucharlo que la substancia del caso ha sido una oposición y persecución ideológica.
La verdadera unidad eclesial es la que se edifica a partir de la Eucaristía y el respeto, observancia y obediencia a la fe de la Iglesia enseñada normativamente por el Magisterio, articulada en la disciplina eclesial y vivida en la liturgia. Ahora, empero, se busca imponer una unidad basada, no sobre la ley divina, sino sobre acuerdos humanos y el mantenimiento del statu quo. En el Paraguay, concretamente, sobre la deficiente formación de un único Seminario Nacional –deficiencias señaladas no por mí, sino autoritativamente por la Congregación para la Educación Católica en carta a los Obispos de 2008. En contraposición, y sin criticar lo que hacían otros Obispos, aunque hay materia de sobra, yo me aboqué a establecer un Seminario diocesano según las normas de la Iglesia. Lo hice, además, no sólo porque tengo el deber y el derecho, reconocido por las leyes generales de la Iglesia, sino con la aprobación específica de la Santa Sede, inequívocamente ratificada durante la última visita ad limina de 2008.
Nuestro Seminario diocesano ha dado excelentes frutos reconocidos por recientes cartas laudatorias de la Santa Sede en al menos tres oportunidades durante el pontificado anterior, por los Obispos que nos han visitado y, últimamente, por los Visitadores Apostólicos. Toda sugerencia hecha por la Santa Sede en relación a mejoras sobre el modo de llevar adelante el Seminario, se han cumplido fielmente.
El otro criterio de unidad eclesiástica es la convivencia acrítica entre nosotros basada en la uniformidad de acción y pensamiento, lo que excluye el disentimiento por defensa de la verdad y la legítima variedad de dones y carismas. A esta uniformidad ideológica se la impone con el eufemismo de «colegialidad».
El que sufre las últimas consecuencias de lo que describo es el pueblo fiel, ya que las Iglesias particulares se mantienen en estado de letargo, con gran éxodo a otras denominaciones, casi sin vocaciones sacerdotales o religiosas, y con pocas esperanzas de un dinamismo auténtico y un crecimiento perdurable.
El verdadero problema de la Iglesia en el Paraguay es la crisis de fe y de vida moral que una mala formación del clero ha ido perpetuando, junto con la negligencia de los Pastores. Lugo no es sino un signo de los tiempos de esta problemática reducción de la vida de la fe a las ideologías de moda y al relajamiento cómplice de la vida y disciplina del clero. Como ya he dicho, no me ha sido dado conocer el informe del Cardenal Santos y Abril sobre la Visita Apostólica. Pero si fuera su opinión que el problema de la Iglesia en el Paraguay es un problema de sacristía que se resuelve cambiando al sacristán, estaría profunda y trágimente equivocado.
La oposicion a toda renovación y cambio en la Iglesia en el Paraguay no sólo ha contado con Obispos, sino también con el apoyo de grupos políticos y asociaciones anti-católicas, además del apoyo de algunos religiosos de la Conferencia de Religiosos del Paraguay –los que conocen la crisis de la vida religiosa a nivel mundial no se sorprenderán de esto último. El vocero pagado y reiteradamente mentiroso para tales maniobras ha sido siempre un tal Javier Miranda. Todo esto se hizo con la pretensión de mostrar «división» dentro de la misma Iglesia diocesana. Aunque la verdad demostrada y probada es la amplia aceptación entre el laicado de la labor que veníamos haciendo.
Del mismo modo que, antes de aceptar mi nombramiento como Obispo, me creí en la obligación de expresar vivamente mi sentimiento de incapacidad ante tamaña responsabilidad, después de haber aceptado dicha carga, con todo el peso de la autoridad divina y de los derechos y deberes que me asisten, he mantenido la gravísima responsabilidad moral de obedecer a Dios antes que a los hombres. Por eso me he negado a renunciar por propia iniciativa, queriendo así dar testimonio hasta el final de la verdad y la libertad espiritual que un Pastor debe tener. Tarea que espero continuar ahora desde mi nueva situación de servicio en la Iglesia.
La Diócesis de Ciudad del Este es un caso a considerar que ha crecido y multiplicado sus frutos en todos los aspectos de la vida eclesial, para felicidad del pueblo fiel y devoto que busca las fuentes de la fe y de la vida espiritual, y no ideologías politizadas y diluídas creencias que se acomodan a las opiniones reinantes. Ese pueblo expresó abierta y públicamente su apoyo a la labor apostólica que hemos venido haciendo. El pueblo y yo hemos sido desoídos.

Suyo afectísimo en Cristo,


+ Rogelio Livieres

Ex obispo de Ciudad del Este (Paraguay)

martes, 23 de septiembre de 2014

jueves, 18 de septiembre de 2014

Algunos apuntes sobre la misericordia

Hemos visto estos días el debate acerca de la participación de los aberrosexuales en el próximo Desfile de San Patricio en NY. También la claudicación (una más!) del cardenal Timothy Dolan.
Posteamos aquí la traducción de este artículo de Anthony Esolen para Crisis Magazine, que trata el tema específicamente, pero a todas luces lo excede.



Jesús buscó a las prostitutas. No buscó su prostitución. Jesús buscó a los hipócritas, a veces con un puñetazo retórico para llamar su atención. Pero no buscó su hipocresía. Buscó a los recaudadores de impuestos, esos traidores a su patria. Pero no buscó su traición.

Me estoy imaginando un desfile en la Calle Mayor de Cualquierpueblo.
Sería el típico desfile norteamericano. Algunas personas con sus flautas, o desafinando un Do en la trompeta, o golpeando los tambores. Un grupo de chicas de secundario en minifaldas bailando y tirando los bastones. Viejos con sus barrigas embutidas en sus viejos uniformes de la Armada, con sus rifles al hombro. El simpatiquísimo Alcalde saludando a todos con una sonrisa congelada desde su limousina, mientras la gente aplaude o le toca bocina. Camiones de bomberos rugiendo con sus sirenas. Señoras de mediana edad de la Asociación de Señoras de Mediana Edad con sus estandartes y carteles amigables, sonriendo a los chicos. Un batallón de boyscouts, otro de girlscouts, un payaso de grandes zapatos, chicos que corren, gente comiendo pochoclo, padres con chiquitos en hombros; todos y todo lo que se podría esperar.
En el desfile hay mentirosos, tramposos, chismosos, no practicantes, y gente que bebe demasiado. En el desfile hay adúlteros, uno o dos ladrones, un apacible coimero, un hombre que golpea a su esposa, y una esposa que golpea a su marido. En el desfile hay gente adicta a la pornografía, y por lo menos una mujer que se ha dedicado a ella. En el desfile hay padres que han herido a sus hijos e hijos que han herido a sus padres. En el desfile hay fornicadores, y algunos que han eliminado en el vientre al producto natural de su fornicación.
En el desfile hay un doctor que hizo morir a su anciano paciente con una sobredosis de morfina, a pedido de los parientes. En el desfile están los iracundos, los falsarios, los envidiosos, los perezosos, los soberbios, los blasfemos, los licenciosos, los perversos, los crueles, los avaros, los tibios y los obscenos.
En el desfile hay seres humanos. En el desfile hay pecadores. Nosotros estamos en el desfile, y en las veredas mirando el desfile.
Cuando yo era chico, en el pueblo vecino los inmigrantes italianos habían traído desde su Gubbio un gran festival, la Carrera de los Santos. Tres equipos de hombres cargando estatuas de trescientos kilos de San Jorge, de San Antonio y de San Ubaldo , el Santo Patrono de Gubbio, corrían por las empinadas calles alentados por los cuatro mil habitantes del pueblo. El pecado iba cargando a la santidad; los pecadores inclinaban sus espaldas y forzaban sus piernas para honrar a los santos.
Para eso es que tenemos un desfile. Nosotros, los que no siempre somos honorables mostramos nuestro aprecio por el honor. Nosotros, los que no siempre somos santos mostramos nuestra reverencia por la santidad. Los que somos pequeños pagamos nuestro respeto por aquello que es grande. Los que hemos recibido grandes beneficios mostramos algo de modesta gratitud hacia aquellos a quienes se los debemos.
Supongamos ahora que la Real Orden de los Golpeadores de Esposas quisiera sumarse al desfile, presentando a una inclinada joven invitando voluntariosamente a ser golpeada por los hombres con una paleta. Supongamos que los Fornicadores por la Libertad quisieran marchar bailando al son de “Paradise by the Dashboard Lights”*. Supongamos que un grupo llamado Cristianos por el Porno** quisiera pasearse emperifollado en bikinis y zungas. Supongamos que los Sembradores de Rumores quisieran marchar, promocionando que su raison d´etre es recolectar los feos secretos de los demás para desparramarlos en alegres caricaturizaciones.
Podemos imaginar otros grupos: Los Esquemáticos De Ponzi, Los Hermandad de los Profanadores, Los Tiburones del Préstamo, Los Sabios de la Morfina, Las Perras Incitadoras, Los Pekeños Korruptores, el Ku Klux Klan, Los Nuevos Nazis, Los Ladrones de Guante Blanco, Los Tejedores de Discordias, Los Corredores de Favores Públicos, Los Alegres Glotones, Los Parásitos…etc.

Ahora…supongamos que el desfile fuera públicamente organizado para celebrar la fiesta de un santo, y que alguno de los líderes organizadores de la veneración fuera a ocupar el sitio del Santo. Ese no sería un caso del pecado cargando la santidad. Sería, por el contrario, el caso del pecado marchando sobre las espaldas y la cabeza de la santidad. De acuerdo con la leyenda, San Patricio echó todas las serpientes de Irlanda. El nuevo San Patricio es más inclusivo. Le abre la puerta a las serpientes para que vuelvan.

Doy por hecho que cualquier político que marchase  junto al Club de las Piñas de Ray Rice*** sería echado a patadas de su puesto. Y no porque nuestros Parlamentos sean exclusivos para hombres llenos de santidad. ¡Ojalá fuera así! ¡Nuestras campañas políticas serían mucho más baratas!
Sería simplemente porque permitir desfilar al Club de las Piñas de Ray Rice, implicaría afirmar con aplausos que no hay nada malo en este club.
Ah…si los prejuiciosos consideraran tan solo la agradable constructividad del Club de las Piñas, especialmente para el orden familiar y la paz y la tranquilidad. Permitirle participar al Ku Klux Klan sería afirmar sin ninguna palabra que no hay nada malo en su racismo, uno hasta podría sacarse una foto con su Líder, encapuchado y con los pulgares arriba para todos los integrantes. Eso no sería “salir a buscar al Klan”. Sería arrodillarse y besarle los pies.
No voy a decir que todos estos males son iguales. Voy a decir, por ahora y simplemente, que son males. Algunos son legales, otros no lo son; algunos son ampliamente celebrados en estos días, otros son rechazados, otros vituperados. Pero ninguna de estas circunstancias, accidentales en definitiva, deberían importarle al que sigue a Dios.
Porque, en definitiva, el que sigue a Dios no promociona ni le facilita las cosas a los del Klan, a los fornicadores, a los estafadores, a las estrellas porno, a los ladrones, a los golpeadores de mujeres, a los chismosos, mentirosos, adúlteros, sodomitas, o a cualquier pecador que quiere que su pecado sea bendecido, y no su alma.
*Canción de Meat Loaf
** juego de palabras, Porn Again Cristians, por Born Again Christians

***Ray Rice: jugador de fútbol americano que desató un escándalo por golpear a su novia en un ascensor.



Un aparte. La pastoral de Mons. Schiavi. Otro Ultraconservador.

martes, 16 de septiembre de 2014

Carta desde Irak

Publicada en Infovaticana
Monjas Irak
Las Hermanas Dominicas, presentes en Irak, envían una carta abierta en la que piden al mundo que no vuelva a la espalda a las atrocidades que se están cometiendo en el país árabe.
Continuamos compartiendo nuestra lucha diaria con ustedes con la esperanza de que nuestro grito pueda ser escuchado en todo el mundo.
Somos como el hombre ciego de Jericó (Mc 10, 46-52), el cual no tenía más que su voz para implorar misericordia a Jesús. Aunque algunas personas lo ignorasen otras lo escucharon y lo ayudaron. ¡Nosotras contamos con personas que nos escuchen!
Estamos comenzando la tercera semana de desplazamientos. Las cosas se mueven muy lentamente en cuanto a lo que se refiere a proporcionar refugio, alimentos y necesidades básicas para las personas. Todavía hay gente que vive en las calles. Todavía no hay campamentos organizados fuera de las escuelas que se utilizan como centros de refugiados. Un edificio de tres plantas aún sin acabar también ha sido utilizado como refugio. Para salvaguardar su privacidad en este edificio inacabado las familias han dividido los espacios en habitaciones utilizando láminas de plástico. Estos lugares parecen establos. Todos nos hacemos la misma pregunta: ¿hay algún tipo de final a la vista? Apreciamos todos los esfuerzos que se han hecho para proporcionar ayuda a las personas desplazadas; sin embargo, han de tener en cuenta que el suministro de alimentos no es la única necesidad esencial que se requiere. Nuestro caso es mucho más grande. Estamos hablando de dos minorías (cristianos y mazdeístas) que han perdido sus tierras, sus hogares, sus pertenencias, su trabajo, su dinero, algunos se han visto separados de sus familias y sus seres queridos y todos están perseguidos a causa de su religión.
Los líderes de nuestra Iglesia están actuando lo mejor que pueden para resolver el problema. Se han reunido con los dirigentes políticos y con los presidentes de Irak y Kurdistán; pero las iniciativas y acciones llevadas a cabo son lentas y modestas. En realidad todas las reuniones políticas han concluido en nada. Hasta ahora no se ha llegado a ninguna solución con respecto a la situación de las minorías desplazadas. Por esta razón la confianza en los líderes políticos se ha perdido completamente. La gente ya no puede aguantar más. Es demasiado pesada la carga. Ayer un joven expresó que prefería morir a vivir sin dignidad. Las personas sienten que han sido despojadas de toda dignidad. Estamos siendo perseguidos a causa de nuestra religión. Ninguno de nosotros podía haber pensado que íbamos a vivir en campos de refugiados a causa de nuestra religión.
Es difícil creer que esto pueda suceder en el siglo XXI. Nos preguntamos qué es lo que está sucediendo exactamente: ¿es otro plan o acuerdo para dividir Irak? Si eso es cierto, ¿por quién y por qué? ¿por qué los problemas que hubo en 1916 para dividir Oriente Medio se están repitiendo ahora? En esos momentos se trataba de una cuestión política y personas inocentes pagaron por ello. Es evidente que ahora hay gente astuta y culpable de la división de Irak. En 1916 perdimos a seis hermanas, muchos cristianos murieron y muchos fueron dispersados: ¿es circunstancial la situación de división que ahora afrontamos o es deliberada?
Sin embargo, la lucha no sólo se lleva a cabo en los campos de refugiados. Lo que ha ocurrido en los pueblos cristianos que han sido evacuados es incluso peor. El Estado Islámico forzó a los cristianos a abandonar sus casas antes de la noche del 6 de agosto. Ayer setenta y dos personas fueron expulsadas de Karakosh.
Sin embargo, no todos llegaron. Los que llegaron ayer por la noche se encontraban en unas condiciones miserables. Tuvieron que cruzar el rio Al-Khavi (un afluente del Gran Zab) a nado porque el puente había sido destruido. Todavía quedan algunos a la otra orilla del río. No sabemos cuando van a llegar a Erbil. Ello depende de la situación y negociaciones entre el Pershmerga y el Estado Islámico. Un grupo de personas fueron a buscar a los ancianos y a los que no podían caminar. Una de nuestras hermanas fue para traer a sus padres y le contaron lo sucedido. Otra mujer nos relató que la habían separado de su marido y sus hijos y que no sabía nada de ellos, probablemente son algunos de los que quedan a la otra orilla; o también pueden estar entre los rehenes capturados por el Estado Islámico. Una hija de tres años fue arrebatada de las rodillas de su madre y tampoco se sabe nada de ella. No sabemos por qué el Estado Islámico está enviando gente a Karakosh, pero hemos estado oyendo de boca de aquellos que han ido llegando que el Estado Islámico está introduciendo barriles de contenido desconocido en la ciudad.
Además conocemos el caso de cuatro familias Cristianas que están atrapadas en Sinjar desde hace tres semanas. Probablemente se estén quedando sin comida y sin agua. Si no reciben ayuda pronto morirán allí. Actualmente no tenemos contacto con ellos y no hay forma de negociar con el Estado Islámico.
Por lo que concierne a nuestra comunidad sabemos que nuestro convento de Tel Kaif está siendo utilizado como sede del Estado Islámico. También sabemos que han ocupado nuestro convento de Karakosh. Los que han llegado recientemente nos han dicho que las santas imágenes, los iconos y todas las estatuas están siendo destruidas. Las cruces han sido derribadas de los tejados de las iglesias y han sido reemplazadas por las banderas del Estado Islámico. Esto no sólo ha sucedido en Karakosh y Tel Kaif. En Baqofa una de nuestras hermanas habían escuchado que la situación estaba calmada. Volvió con un pequeño grupo de personas a buscar su medicina. Cuando llegaron encontraron el convento registrado y todo tirado por las habitaciones. En el momento en que entraron al convento tres bombas impactaron contra la ciudad. Salieron inmediatamente.
Aparte de lo que está sucediendo con los cristianos sabemos que ayer, viernes día 22, un fanático suicida Chiíta y hombres armados atacaron la mezquita Suní de Abu Musab situada en un pueblo bajo el control del gobierno de Irak en la provincia de Diyala, dejando sesenta y ocho muertos. Es desgarrador oír hablar de gente que muere asesinada mientras reza. Por lo que respecta a los medios de comunicación, podemos afirmar que está masacre eclipsó lo que está pasando con los cristianos en la llanura de Nínive. Tenemos miedo de que nuestra lucha se convierta en una cuestión privada y escondida y que no vaya a tener impacto en el mundo nunca más.
Por último, tenemos que decir que la gente está perdiendo la paciencia. Han perdido todo lo que tenían en sus lugares de origen: iglesias, campanas de las iglesias, barrios y vecinos. Es desgarrador para ellos escuchar que sus hogares han sido saqueados. Aunque amán sus lugares de origen la mayoría de ellos están pensando en abandonar el país para poder vivir con dignidad y encontrar un futuro para sus hijos. Es difícil tener esperanza en Irak o confiar en los líderes políticos.
Por favor, manténganos presentes en sus oraciones.
Hermana María Hanna OP.
Hermanas Dominicas de Santa Catalina de Siena-Irak
P.S. Por favor, comparta esta carta con otras personas. Deje que el mundo escuche el clamor de los pobres y de los inocentes.

lunes, 15 de septiembre de 2014

15 de Septiembre - La Dolorosa



J.S. Bach, Johannes-Passion BWV 245 "Herr, unser Herrscher" (Philippe Herreweghe)

María nunca dudó, nunca vaciló,  nunca se sintió "engañada", nunca pensó que "que le mintieron". María sabía perfectamente y con visión sobrenatural y profética, porque es siempre Inmaculada.
Ella comprendió hasta el límite preciso de la comprensión humana, y aún más allá, la exactitud del crimen que se cometía. La muerte de Dios. Por eso su Dolor es corredentor y perfecto según su naturaleza. Por eso la veneramos.

Madre del Creador
Madre del Salvador
Reina de los Angeles
Reina de los Profetas
Reina de los Patriarcas
Reina de los Mártires
Trono de Sabiduría

Ruega por nosotros.

Brevísima exposición de un sacrilegio

Parroquia del Espíritu Santo, Santiago del Estero, Argentina.
Un sacerdote católico celebra la "bendición" de un pecado nefando que clama al cielo por venganza. 
Obviamente que esto es un sacrilegio, por lo que deberíamos decir ex-sacerdote.


La noticia, aquí

Pero como siempre, estas cosas no salen de la nada. Esta ex-Parroquia católica, ahora profanada, está apadrinada (en Euros), por una congregación austríaca, la Parroquia de St Elisabeth, de Graz.
Un comentario sobre la situación de la Iglesia en Austria, aquí
Además, tiene una radio "comunitaria" y un boletín, que vale la pena ver.

Estos son los padrinos austríacos de la parroquia de St Elisabeth, Graz, para que los puedan semblantear:
© DGS/Peter Riedler

Mag. Wolfgang Posch

Pfarrer 

© Gerd Neuhold

Mag. Dr. Hubert Schröcker

Kaplan 
© DGS/Bernhard G. Konrad

Mag. Johann Ulz

Diakon, Pastoralassistent 
En fin. Un nido de ratas y sodomitas. Pero lo verdaderamente preocupante es el estruendoso silencio de los Obispos.
Nadie se burla de Dios.